Una Vibrante Historia, Un Radiante Futuro


El color ultramar ocupa un lugar único en el mundo de los colores. Su intensa belleza ha sido siempre muy valorada a lo largo de los siglos y por diferentes culturas.

Hasta inicios del siglo 19, la única fuente de pigmentos ultramar era el escaso y costoso lapislázuli. Este mineral semiprecioso normalmente se reservaba para obras de arte de gran importancia, por ejemplo la máscara funeraria de Tutankamón y la decoración del Taj Mahal. Los artistas del Renacimiento lo eligieron para dar color a las prendas de Cristo y la Virgen María, a pesar de que el lapislázuli costaba más que el propio oro.



Una vez que se halló una genuina alternativa sintética a principios del siglo 19, los pigmentos ultramar encontraron rápidamente diversas aplicaciones. De hecho la historia como empresa de Holliday Pigments se remonta a los momentos en los que nuestro propio Azul Reckitt Ultramar era uno de los blanqueantes de almidón para lavandería más utilizados.

Hoy nos sentimos privilegiados se formar parte de la historia de los pigmentos ultramar.
En 1824 la Société d’Encouragement Pour l’Industrie Nationale francesa ofreció 6.000 francos a cualquiera que descubriera una alternativa adecuada al pigmento basado en el lapislázuli. Jean Baptiste Guimet ganó el premio en 1828; su pigmento sintético ultramar costaba 880 francos por kilogramo, en comparación con los 6.000 a 9.000 francos de la misma cantidad de lapislázuli.